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Resiliencia financiera, cómo vivir más tranquilo

Mejora la resiliencia financiera
Escrito por Gonzalo Rojas
Última revisión: 29 de enero de 2025

Durante mi adolescencia, en mi casa se vivía al día. Es decir, lo que se ganaba durante la jornada, era lo que se podía gastar.

Como te imaginarás, esto generaba mucho estrés y dolores de cabeza para mis padres, quienes tenían la preocupación constante de alimentar a tres hijos que parecían comer como si no hubiera un mañana.

En su momento, no le presté demasiada atención y pensé que era algo normal. Sin embargo, al crecer, entendí que ese nivel de preocupación diaria por el dinero no era saludable ni sostenible.

Con el tiempo, aprendí que el estrés financiero que vivieron mis padres se debió a que no contaban con un colchón que los protegiera frente a cualquier imprevisto.

¿Cómo crees que te sentirías si supieras que, si no ganas dinero hoy, no tendrías dinero para comprar la comida del día?

Por eso, hoy quiero hablarte sobre cómo evitar una situación así. Y para lograrlo, quiero presentarte un concepto que descubrí en el libro Invierte en ti, de Natalia de Santiago: la resiliencia financiera.

En este artículo te explicaré de qué se trata y cómo puedes hacer hoy mismo para evitar sentir estrés cada vez que surgen imprevistos financieros.

¿Qué es la resiliencia financiera?

La resiliencia financiera es la capacidad de resistir golpes económicos sin que tu estabilidad financiera se vea gravemente afectada.

En otras palabras, es qué tan bien preparado estás para enfrentar tormentas financieras, como una recesión económica o la pérdida de ingresos.

Las claves de la resiliencia financiera

Existen tres elementos básicos que debes gestionar para estar preparado ante cualquier eventualidad:

  • Tu deuda.
  • Tu fondo de emergencia.
  • Tu capacidad de reacción.

Claves para una buena resiliencia financiera

A continuación, te explico cada uno en detalle:

Deuda

En momentos de crisis, pagar tus deudas puede convertirse en un problema si no tienes margen financiero. La deuda suele ser lo último que quieres priorizar, pero ignorarla puede ser un error costoso, ya que los intereses por impago pueden convertirse en una bola de nieve.

Es por esto, que mientras más bajo mantengas tu niveles de deudas, más capaz serás de pagar tus obligaciones en cualquier momento, sin incurrir a los impagos que pueden llevarte a momentos de estrés financiero indeseables.

Recomendaciones:

  • Asegúrate de que tu ratio deuda/patrimonio neto sea menor a 1.
  • Procura que las cuotas de tus deudas no superen el 40% de tus ingresos netos, incluyendo tu hipoteca.

«Cuanto más bajo sea el porcentaje de tu deuda respecto a tus ingresos netos, más resilientes serás» – Natalia de Santiago

Fondo de emergencia

Tu fondo de emergencia es el dinero que reservas exclusivamente para cubrir imprevistos. Es tu salvavidas financiero.

Recomendaciones:

  • Tener un fondo de entre 3 a 6 meses de tus ingresos netos. Es decir, si tus ingresos netos son de €2.000, como mínimo deberías tener €6.000 en tu fondo de emergencia.
  • Debe estar en una cuenta líquida y remunerada, para que esté protegido contra la inflación y puedas acceder a él rápidamente cuando lo necesites.

Capacidad de reacción

La capacidad de reacción es tu flexibilidad de reducir tus gastos sin que tu calidad de vida se vea drásticamente afectada.

Recomendación:

  • Mantén una capacidad de reacción entre el 20% y el 35% de tus gastos mensuales. Es decir, si gastas €1.800 al mes, deberías poder reducir tus gastos a €1.440 en caso de necesidad.

Recuerda que cuanto más altos sean tus gastos fijos (hipoteca, alquiler, suscripciones), menor será tu capacidad de reacción. Idealmente, tus gastos fijos no deberían superar el 65% de tus ingresos.

¿Cómo medir tu resiliencia financiera?

La resiliencia se mide en meses, que representa el tiempo que eres capaz de vivir con lo que tienes, sin recurrir a ninguna deuda en el caso de no recibir ningún ingreso.

La fórmula mágica para obtener tu resiliencia es:

Resiliencia = Meses del fondo de emergencia / (1- capacidad  de reacción)

Pongamos un ejemplo, supongamos que ganas €1.800 netos mensuales, tienes un fondo de emergencia de €5.400, es decir, un equivalente a 3 meses de tu sueldo, y una capacidad de reacción es del 20%. En este caso:

Tu resiliencia = 3 / (1 – 0,20) = 3,75 meses

Esto quiere decir que, en caso de que te quedes sin ingresos, serías capaz de vivir casi cuatro meses hasta quedarte sin dinero.

¿Qué valor de resiliencia es ideal?

Si bien un mayor nivel de resiliencia te brinda tranquilidad, no es necesario acumular un fondo excesivo. Siempre ten presente el costo de oportunidad de no tener invertido ese dinero invertido.

Recuerda que el fondo de emergencia debería ir entre 3 a 6 meses de tus ingresos netos, mientras que tu resiliencia financiera entre 6 a 12 meses.

Una vez que llegues a estos valores, primero deberías felicitarte por lo logrado. Luego, empezar a enfocarte en invertir tu dinero.

Espero que el artículo te haya aportado valor.

¡Muchas gracias por leer!

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